Desde que aparecieron, a los hermanos Coen les han llovido elogios y críticas por igual. Los que critican argumentan que no han inventado nada nuevo, que copian y copian y que más bien se hacen los prepotentes. Los elogiadores hablan, cómo no, de elogios.
Siempre se ha dicho que es mejor una copia digna que una mala obra original y, de hecho, creo que los directores actuales adolecen de este defecto; los grandes directores han hecho obras de encargo y, sin ser joyas, sí han sabido darles su toque personal (para mí, ese es el gran valor de Amenábar, que no realiza un cine novedoso, pero sí digno, y alabada sea su dignidad).
¿Por qué criticar, por ejemplo, el gran salto, cuando se puede etiquetar como un homenaje al cine de Capra? Aunque yo, que tengo pensamientos desviados, siempre la he considerado como un homenaje a las luces y sombras del inigualable Orson Welles, en fin...
Reconozco que me despistaron las primeras críticas que la comparaban con El Gran Lebowski (qué grandes son el nota y Jesús Quintana con sus parodias hasta de series españolas), así que me esperaba algo parecido a ésta, o al gran salto, o a Arizona Baby, pero me equivoqué; de hecho, ya hablan de la trilogía de los idiotas con O brother!, crueldad intolerable, y quemar después de leer. Yo habría añadido el hombre que nunca estuvo allí, pero ya estamos con los gustos de cada uno.
Pero entonces, ¿qué os cuento de quemar después de leer? Pues que es una película divertida, con un Brad Pitt que sin gustarme demasiado está ocurrente (¿culpa de los directores?), un George Clooney que cada vez me gusta más como actor, un John Malkovich que he reencontrado desde que acabé por odiarle en Como ser John Malkovich, película que me gustó pero de la que me desquició su exageración para con el actor, y una McDormand que sin llegar a la genialidad de Fargo está muy resultona (y otra vez, yo no he visto su aparente igualdad con el personaje de Fargo, no les veo tanta similitud como dicen por ahí). Los planos típicos de los Coen (esos primeros planos de pies casi corriendo), aunque me falta la toma de un bar donde se comenta la filosofía de la película (qué gran momento en El Gran Salto- ese tío es bueno... es muy bueno). Esta es una película que agradará a todos los amantes del cine de los Coen, que disgustará a los que no creen en el cine de los Coen, pero que en cualquier caso se trata de otra muestra de cine bien hecho y distinto a las comedias zafias y ramplonas que se estrenan hoy en día (¿me suena algo de campus y conejitas?); quizás el final dejará a algunos con mal sabor de boca (por eso de querer más y más), pero en resumen diré que es una película muy recomendable para ver y, qué caramba, hasta el final está bien.



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